Uno menos, ni uno más

Desde que empecé a rescatar y cuidar animales siempre me puse reglas. Por ejemplo, nunca más perros de los que puedes tener en las manos, dos es el máximo entonces. Nunca más de los que puedes mantener sin pedir ayuda. Nunca animales que tengan posibilidad de sobrevivirte.

Así, bajo esas reglas, han vivido en esta casa más de 40 animales y a todos se les ha cuidado hasta que su cuerpo ya no quiere vivir.

Ayer uno de ellos entró en la lista de las despedidas.

C3P0 es mi segundo gato con tres patas. La primera, C3PA sólo estuvo conmigo unas horas, la habían mal amputado y para cuando llegó a manos de Rafa Paz, mi amigo y médico veterinario, era demasiado tarde. 3P0 llegó de manos de mi amiga Rossana, que dedica su vida a salvarlos, ponerlos al tiro y despedirlos para que vivan con alguien más. Ross es una fábrica de rescate, igual que Erika, mi otra comadre de gatos, así como Rafa de curarlos y Sandra de protegerlos. Yo sólo soy una máquina de darles hogar. Tengo mucho espacio y lo ocupo para albergar a los que nadie quiere, ya sea porque se orinan en todos lados, porque destruyen muebles, porque no son sociables con humanos.

Por eso llegó 3P0 aquí, porque su cuerpo ya estaba bien, pero ya no había mucho qué hacer, o él ya no quería hacer nada por mejorar su carácter. Y oigan, perdón, uno tiene todo el derecho del mundo a ser un amargado y seguir teniendo casa, comida, agua, familia. Anteayer que pudimos manipularlo mucho, revisamos todas sus muelas y calculamos unos 14 años de vida. En 14 yo tendré 55. Y si todo sale bien, y nada se interpone, es todo lo que pretendo vivir.

Hoy es mi cumpleaños. Cumplo 41. No tienen una idea de lo mucho que suena eso. No porque me sienta vieja, al contrario, la verdad es que si no fuera porque tengo unos 15 kilos de más, me sentiría capaz de correr (si no pensara que es un ejercicio fútil). Mi ánimo es el de siempre: resignado a vivir tanto como lo estaba a los 6 años cuando no me aventé del borde de la azotea. Como es mi costumbre, no hago fiesta, no hago alharaca. Le contesto el teléfono a poquititititita gente, que es básicamente la misma a la que le contestaría el teléfono por emergencia.

Pero no es un cumpleaños normal. Se siente completamente raro. 3P0 no salía mucho del sillón donde se escondía, pero salía. Y se acostaba en un cojín a unos 3 metros de mí y si yo me movía se ponía en alerta. Durante el tiempo que vivió conmigo a veces consiguió no asustarse y quedarse donde estaba. Siempre salía corriendo cuando servía las croquetas y le gustaba chapotear el agua del plato.

No me siento cómoda hoy. No que en mis cumpleaños me sienta cómoda, yo preferiría que la gente me abrazara sin decir nada… en mi cumpleaños y siempre. Pero hoy, quisiera ser un gato. Y estar echada en el lugar donde 3P0 se acostaba y ver el mundo como él lo vio.

Hoy se agrega una nueva regla a mi vida con animales: ni uno más. Cada que se iba uno, a los pocos días recibía otro, porque tenía lugar para él o ella. Pero ya no. Porque en mis planes está vivir 14 años, y eso es lo que vive un gato adulto que viva su ciclo completo conmigo. Si va a entrar un animal más a esta casa, será para cuidarle los meses que le queden de vida, como Prudcencia-Hoth que vivió conmigo 4 meses. Pero nada más.

En esta casa se celebra la vida porque el objetivo de ésta es morir en paz, morir bien.

 

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