Fama

Mi papá era famosón. Durante muchos años trabajó en programas de radio en los segmentos de columnistas para las noticias de las mañanas, así que tenía alto raiting entre las señoras que se quedaban en casa. A veces salíamos a comer y la gente le reconocía la voz. “¿Usted es Fernando Mota, ‘La Voz de Terciopelo’?” Y a mí me daba gusto porque él se emocionaba como pavoreal, pero me sentía profundamente incómoda, no sabía qué hacer con eso. Era mi tiempo con mi papá, ellas lo tenían en el radio y yo no.

Si hoy googleo el nombre de mi papá, de lo primero que sale son portadas de sus libros. Ahí llegó su fama.

Mi madre putativa, José Antonio Alcaraz, decía que él estaba muy cómodo con su posición de Vaca Sagrada del sector B de la Cultura Nacional. Era famosón, y si nos parábamos en Bellas Artes todos sabían quién era… bueno, ahí lo velamos. Ustedes dirán.

Si googleo a mi madre putativa, sale una foto que tengo colgada en el pasillo de mi casa. Y así lo recuerdo, sin la pompa y el rigor con el que se presentaba en muchos lugares. Para mí la Miss Alcaraz era divertida, dura y amorosa.

Todos somos un poquito famosos, ¿no? Vaya, nos reconocen en la cuadra, nos saludamos. Ahí va María, la de los gatos. En otros lados soy María la del Depre Book (cosa que me tiene en shock porque empecé ese proyecto en julio).

Fama no es otra cosa más que por lo que te conocen. ¿Qué palabras relacionan contigo?

 

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