Huello

“Rústico de la montaña, ¿en cuánto valúa la encina calcinada que carga sobre los omóplatos de su pollino?”

Esa fracesita es mi perdición. Mi papá la recitaba siempre al inicio de todas sus clases de redacción, un poco porque era un sabihondo y le gustaba apantallar y otro poco porque era una manera de decir: ¿se fijan cómo todo evoluciona?

El idioma, ese conjunto de palabras y expresiones deben ser una herramienta no un impedimento. Si bien, hablar con corrección y conocer tantas palabras como nos sea posible nos permite entender mejor al otro, empeñarnos en usar palabras doctas y poco usadas en contextos coloquiales no ayuda en nada a la comunicación.

A cada fiesta le llega su santo, a cada una le toca su atuendo. Lo mismo con las palabras: para cada ocasión hay un tipo de lenguaje.

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