Inteligencia vs Eficiencia

Para empezar, riman. Así que no más por eso no deberían combinar. Y si en alguien sí sucede, si alguien tiene ambas características, no se me acerque.

Desde niña he escuchado cómo, por que di muestras de cierta inteligencia precoz, era completamente natural que no me equivocara, o que al menos no lo hiciera en pendejadas.  Pendejadas como dibujar un payaso todo de verde, aunque la instrucción de la maestra del kínder era otra. Pendejadas como no adivinar una dirección de un domicilio que conocí en mi adolescencia pero que en mis 20s, ya no ubicaba. Pendejadas como confundir una palabra por otra; mal copiar un texto; olvidar una fecha.

Esta semana se me juntaron los recuerdos, de esos que no sabes que tenías y que cuando los descubres, es como si una lápida de cemento cayera sobre la calle. Agrieta el asfalto, sacude los árboles, tira cuadros en los edificios aledaños, y levanta mucho polvo. En lo que se disipa, uno tose muchas broncas atoradas desde antes. En lo que levanto y limpio el regadero, voy descubriendo que mi percepción infantil era la correcta: crecí en una historia que, para cuando me convirtiera en adulta, ya no me pertenecería, ya no me definiría.

Cuando era niña alucinaba, a veces añoraba, a veces temía, que la realidad que estaba viviendo fuera una mentira, y que en cualquier momento, un adulto, muy a la Truman Show, me abriera el telón a una realidad que no era posible imaginar desde donde estaba parada.

Maomeno así ando… es como si me pudiera parar en el horizonte de mi pasado, cargando mi tacita de café, y viendo el desastre mientras digo, con la cara de mi amiga Monixete: baia baia. 🤔 Y todo sigue cayéndose. Menos mi café.

Mientras eso pasa en mi interior, en el exterior ando dando clases sobre lo más bonito que hay en mi mundo: las palabras. Y además, rodeada de gente que amo, con alumnos bien entregados y receptivos. Ando aprendiendo nuevas formas de ganarme el dinero. Ando aceptando que otra vez, mi mala suerte, o esa maldición que según yo tengo, me volvió a quitar otro cliente de las manos. Vaya, ando funcionando.

Cansa. Pero fluye.

Mi depresión me ha cansado muchos años de mi vida. En estos días, y tal vez en los que sigan, está soltando una tormenta que guardó por muchos años. Winter is comming, pa’que me entiendan. La cosa es que ya pasé muchos años cansada de vivir. Y aunque sigo así, ahora tengo un argumento nuevo, ahora yo voy a cansar a la depresión. Se va a hartar de madrearme. Y yo no me voy a hartar de levantarme.

Podré ser la reina de las pendejadas pequeñas, y muy seguramente no soy sobresaliente en quehaceres filosóficos como todos presagiaban o exigían que fuera, pero soy la Rocky Balboa de mi historia personal. I am the eye of the tiger.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. lalamtzm dice:

    Y si necesitas fuerzas extra para levantarte, aquí estamos los que te queremos.
    Eres grande, Mota.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s