Ya está cerrada, con 4 chapas

He vivido más de 30 años en la adorada y muy de barrio (mamón y presuntuoso) colonia Cuauhtémoc. Aquí vine a parar cuando mis padres emigraron de Miraflores, Tlalnepantla y yo tenía 3 o 4 años.

Es rebonita. Tengo el Superama a la vuelta, hay Blockbuster (cosa muy importante hasta hace unos años); Doña Estela nos provee de quesadillas en las mañanas y Doña Mari en las noches. De unos años para acá, hay mucho restaurantito cuco. Puedes comer comida corrida, comida de fonda, café del mejor (Gracias Cucurucho por existir); grandes malteadas; buenísimos tacos (tanto de puesto como de local); tenemos cines, cafés y tiendas para animaleras como yo.

Mi padre y yo vivimos en este maravilloso barrio hartos años, y como mi papá era uyn ser muy admirado, querido, temido y a veces respetado, pues mucha gente me conoce y me saluda. Vaya, estoy segura, aim jome.

Hace 20 años unos ladrones entraron al edificio, forzaron chapas y robaron. Mi papá puso una reja que protegía al departamento de junto y al nuestro. Los vecinos se encabronaron que porque la estética y la mamá del topo. Pero luego pusieron sus rejas. Como 10 años después volvió a pasar. Y en los últimos 5 años, han intentado robar al menos 5 veces. De esas, ya van dos que me roca cerquita: una fue el departamento de enfrente; cuando pasó le llamé a Aldo, gran cerrajero, que instaló una chapa con pernos de seguridad (no sé qué significa eso, pero se oye muy acá).

Hace dos semanas, mi chapa de seguridad no quiso funcionar. La llave no entraba. No quise hacerme ideas, pero no tenía dinero así que no le hablé a Aldo y seguí cerrando mi puerta con las otras dos chapas.

Como ya hubo dinero y me regalo de cumpleaños cosas muy extravagantes, ahora me compré una segunda chapa de pernos (porque ya vimos que aunque las quieran forzar nomás no pueden con ellas) y otra chapa nueva para la famosa reja sin estética.

La Cuauhtémoc se hizo famosa hace muchos años, por breves días, por un evento conocido como los Narcosatánicos. Sucedió que hubo un tipo que escondió cadáveres, drogas y dólares en su clóset y cuando la policía vino por él, se le hizo fácil tirar dólares por las ventanas; la gente se arremolinó a tomarlos y luego disparó. Muy gringo el asunto.  Yo tenía unos 8 o 9 años. Luego, cuando tenía como 14, supimos que había un violador en los puentes de Melchor Ocampo y a las niñas nos tenían prohibido ir a Galerías (cosa que debieron seguir haciendo, porque ah qué horrible plaza). No sé qué pasó con ese caso. Luego, como a los 5 años de eso, mataron a una chava en la esquina de Balsas y Po, afuera de un bar.

La realidad es que hay como 4 prostíbulos con asiáticas traficadas; un par de bares que estoy segura que los mantiene el narco porque jamás tienen gente; y vivimos rodeados de oficinas gubernamentales, hoteles de todo tipo (desde de paso hasta 4 estrellas); y comercios chidos.

La realidad, también, es que al país se lo están llevando a la mierda los altos mandos. Los medianos y los chiquitos también, no nos hagamos. Y cada vez siento que mi colonia tranquila dejó de serlo.
Cuando salgo, y es raro que lo haga, pienso que quien intente meterse podría hacerle daño a mis perras, dejar que escaparan mis gatos y además, destrozar los cuadros, libros y fotos que son mis posesiones más queridas. No encontrará nada que considere de valor comercial a menos que de verdad aprecie el café (hay muchas cafeteras de distintos tipos).

Cuando estoy dentro, y me quedo sola, me acuerdo cómo hace 20 años mi vecina salió llorando de su casa a buscarnos a mi papá y a mí porque su casa estaba abierta. Qué infinita soledad se siente cuando vulneran tu seguridad.

Así estamos todos hoy, leyendo las noticias sobre terrorismo en la lejanía y sobre ultraje social en la cercanía.

Mientras tanto, mis puertas ya tienen chapas. Muchas. Espero que ahuyenten a los ladrones.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. La Kary dice:

    Que fea situación, pero es la realidad no es sólo el aprender a vivir, también a sobrevivir. También han entrado a mi casa a robar, me da miedo ser asaltada o ser daño colateral del narco mi estado es paso obligado de la droga y espacio preferido para residencias desde el señor de los cielos y los Beltrán Leyva y sin olvidar no el granito de tierra, si no la gran roca que aporta el gobierno. Saludos

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