Llorar de rabia y consolarte a tuitazos

María como cualquier otra – Llorar de rabia y consolarte a tuitazos
Foto de Arturo Bermúdez @bermudezphoto 
“Todos somos Ayotzinapa”, dijo ayer Enrique Peña Nieto tras anunciar un decálogo de acciones con las que pretende sacar al país de una crisis que no termina de aceptar, pues sigue hablando de su México y del nuestro.
Nuestras palabras en su boca sonaron tan huecas, tan estudiadas, tan vacías como esos tuits que algunas empresas publican para promover sus servicios, usando los hashtags que los ciudadanos ocupamos para protestar. El discurso de Peña Nieto fue una propuesta tan comercial y hueca, a meses con intereses, con tasa altísima y con costo, todo, al erario, la verdadera caja de ahorro del país.
Dentro de su decálogo de acciones hay un par que me llaman la atención.
La creación de un número único de emergencias.  Debo agradecer que el número sea 911, si la mayor parte de la población ya confunde los procedimientos legales estadounidenses con los mexicanos, no está por demás que se use un número que en el consciente colectivo significa ayuda.
¿Quién atenderá estas llamadas? La creación de un número único de emergencias ya se había propuesto y  no se ha echado a andar porque falta infraestructura y porque los números locales de emergencia no se dan abasto.
“Leyes y reformas en materia de combate a la corrupción”. Esas ya existen, es delito el cohecho, es delito el enriquecimiento ilícito, amerita investigación la participación de los cuerpos armados del Estado (federal o municipal, no importa) en las desapariciones.
Lo que todavía no es delito es la planeación de una campaña electoral presidencial, usando los recursos humanos, mediáticos y de producción de una televisora privada con actividad comercial y alcance nacional. Si a esas reformas se refería Peña Nieto, entonces ¿quién lo procesará a él?
Mientras lo escuchaba en vivo, iba escribiendo en mi cuenta de Twitter, cuidando mis palabras porque aunque me siguen sólo 900 personas, me hago responsable de cada idea que publico.
No pretendo alentar la rabia, pero sí el descontento. No quiero fomentar la violencia contra las instituciones o el rencor contra los cuerpos policiacos, pero de ninguna manera voy a quedarme callada, cuando se vuelve evidente que gobernar a un país, es tarea de asesores en comunicación que usan las palabras de la ciudadanía, nuestras consignas, nuestras gritas, para hacernos creer que el Presidente de este país, es una víctima de sus propios actos.
No Enrique, no eres Ayotzinapa. Eres Acteal, eres Grupo Higa, y eres el máximo servidor público. Actúa como tal, obedece nuestras consignas: libertad para los presos de la marcha del 20 de noviembre de 2014, castigo a los policías que golpearon a los manifestantes (acciones de las que hay pruebas fotográficas y en video); conclusión satisfactoria para cada caso de desaparición de un normalista, campesino, periodista, defensor de derechos humanos y activista del país.
No renuncies, que ya cobraste por adelantado.

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