De los comienzos atropellados

Toda mi vida he sido impulsiva. Le hecho la culpa a una idea protestante modificada en mis recuerdos y exagerada en mi memoria: “Todo lo que Dios quiere de ti es que seas feliz. La única manera que tienes de hacerlo sentir mal, es no ser feliz”.

Buscando la felicidad he dejado la escuela, he cambiado de profesión, me he dedicado a cuidar animales propios y ajenos. Me he echado encima broncas que no son mías, he cantado en la regadera y en Bellas Artes rodeada de gente que no me quería.

He dejado ir amores.

He luchado por otros.

Lo único que he aprendido en mis ataques impulsivos es que vale la pena. Como dije hace unos días. Siempre vale la pena.

Hoy renegociación acuerdos con una vida que se me presentó abruptamente. Surf the chaos

Y siempre, siempre confía en el poder de un domingo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s