Instrucciones para disfrutar un concierto masivo Parte 1

1.- Padezca algún síndrome de ansiedad relacionado con la interacción personal, la convivencia y las multitudes. Esto siempre ayuda a sopesar lo complicado de la tarea.

2.- Por favor, no viva en el clóset de sus enfermedades, asúmalas, platíquelas, vaya al doctor, tómese sus medicinas, chille cuando tenga que chillar y eventualmente, comenzará a sentirse mejor.

3.- Sentirse mejor es una sensación que, a todos los que padecemos depresión, ansiedad, angustia crónica, nos parece absolutamente rara, sosa, absurda y nos asusta o nos marea. Agárrese del pasamanos más cercano, o mejor aún, de una persona de confianza. Si no la tiene -porque luego cuando uno es depresivo, bipolar, border o todo junto, cuesta más trabajo tener a alguien de confianza, hágase un favor y háblele a su terapeuta, está ahí para ayudarle.

4.- Una vez que asuma que eso de “sentirse mejor” no está tan mal, y que eso de sonreír tan seguido hasta hace que se vea más guapo, NO DEJE DE IR A TERAPIA. NO DEJE DE TOMARSE SUS MEDICINAS.

5.- Pasada la tentación de volver a creerse Superman, comience a dejar la adicción a la seguridad que le da sentirse mal. Ya sabe, Superman ama a Luisa, y volar, y salvar al mundo, pero al final tiene complejo mesiánico, síndrome de abandono, padece crisis de depresión mayor y para colmo de males, es vulnerable a la kriptonita. Imagine usted no a Superman, si no a Batman, en la última película, en Italia, desayunando cosa sabrosa. Ese es usted. Ese puede ser usted. Para allá vamos.

6.- Para este momento, seguramente ya salió del clóset de sus diagnósticos psiquiátricos o psicoanalíticos y comentó el tema con sus seres más cercanos. No sea tímido, conviértase en un advocate, en un embajador de su “locura”. Hablar de ella como cualquier otra persona habla de la gripa, le permitirá perderle el miedo, observarla por lo que es: una condición más con la que se vive. De la misma manera en la que nació moreno, güero, alto, chaparro, con los ojos saltones o chiquitos, su mente trabaja de cierta forma y usted, que ha seguido a conciencia los pasos 1 a 5, se está haciendo cargo de ella. Siéntase orgulloso. Be crazy, be proud.

Así que déjese de cosas, y acepte la ayuda que le ofrecen los demás. Se siente raro al principio, porque al final, reconocer que somos estos adultos “rotos” que no pueden solos, también nos parece razón para deprimirnos. Pero no se agüite, la neta, todos estamos un poquito rotos y todos necesitamos ayuda y todos, de una manera u otra, nos sentimos raros aceptándola.

Si usted tiene miedo a subirse al camión -como me pasaba a mí- consígase una razón suficientemente feliz como para hacerlo. En mi caso fue aceptar un trabajo en un oficio nuevo y la ruta no tomaba más que 4 paradas sobre la avenida más hermosa de esta ciudad…. en hora pico, llena de Godínez y señoras que se van pintando. Perdí una muela en un ataque de ansiedad, pero ahora puedo subirme al Metrobús so-li-ta.

7.- Vaya paso a paso. De la misma manera en la que fue adquiriendo el hábito de vivir encerrado en su habitación, de no convivir, vaya adquiriendo el hábito de convivir y de salir. Si lleva meses encerrado en su recámara comiendo arroz y atún y sólo sale al baño y espera a que venga alguien para asegurarle que el mundo sigue funcionando mientras cose decenas de cuadros de patchwork sin conseguir hacer una colcha… no comience por ir a una reunión familiar. Escoja… ir a la tienda de la esquina, o al súper, a las 5 am, cuando no hay nadie.

8.- Busque maestros para las tareas grandes: por ejemplo, mi Sisterno, el gran @egoeus me enseñó a volver al Centro de la Ciudad. Empezó llevándome en fin de semana a las 10 am y sacándome de ahí antes de las 12. Luego acabé un día caminando desde el Centro hasta el Monumento a la Revolución y metiéndome en las fuentes como hacían los niños. Estuvo repadre. Y sí, a ratos me sentía muy avergonzada de estar feliz. Hágame usté el favor.

9.- Aunque le cueste trabajo, aunque le de pena, por favor, tome el riesgo de ser dos rayitas menos complicado. La locura es una adicción de doble filo: por un lado nos hace daño y no podemos soltarla porque nos tiene atrapados, por otro lado, si dejamos de luchar contra ella si no junto con ella… la bestia se pone celosa, y nos boicotea. Nos aclara que dejaremos de ser interesantes, que es mejor vivir atormentados que “vivir en una burbuja de felicidad”, que la felicidad es pasajera, que todo es una ilusión, que de todos modos te vas a morir, que por qué no ha sucedido de una vez… Y se va de un hilo y mata por completo todo lo que consiga avanzar.

Si se encuentra en esta situación, recuerde que está acostumbrado a vivir deprimido, que ese camino se lo sabe retebien, que lo difícil, que lo que de verdad es una lucha, es dejar de vivir en lo conocido.

10.- Si usted padece algún trastorno de la personalidad, y a su alrededor hay un montón de relaciones caóticas, que le hacen sentir inestable, que le crean codependencia y le mantienen angustiado, stop the maming. Ahora. Revise pros y contras de cualquier relación en su vida: parejas, amigos, compañeros de trabajo, familiares, to-dos. Ubique a esas personas que traen a su vida temas que le producen ansiedad, que le provocan mantenerse preocupado por cosas que no le conciernen, y aléjese de ellas.

Básicamente los locos tenemos poca energía, aunque parece lo contrario por que a veces vivimos en la manía y pareciera que nunca nos vamos a cansar, la verdad vivimos con la purititita reserva. Y solemos gastar esa poca energía en ocuparnos de los demás porque así dejamos de sentir nuestro propio dolor.
Ahorre energía que sale más cara que la gasolina. Sea su propia compañía y dese chance de estar solo, de disfrutarse solo, de escuchar sus problemas y no los de alguien más, de gastar sus recursos en usted, y no en alguien más.

Se siente raro, pero rico. Como cuando te limpias las orejas con cotonetes.

11.- Una vez que consiga disfrutar estar solo viendo películas y comiendo, sin que ninguna de estas actividades lo haga sentir como estereotipo del depresivo enclaustrado, está usted listo para disfrutar la compañía de personas que no lo necesiten, que simplemente lo disfruten.

Salga con ellas y déjelas que lo lleven a antros en la Condesa que sabe que le cagarán, pero que cuando llegue ahí, tendrá toda la confianza de decirlo y descubrir que al otro también, pero que curiosamente, lejos de que le perturbe, consigue ver todo eso que le molesta como una razón para reírse. No se resista. Ríase. Es bueno para el abdomen. Y para los pulmones. Y para las patas de gallo.

Las patas de gallo son las mejores de todas las arrugas. Demuestran que usted se río harto, a lo largo de su vida. Trabájelas, consígase unas patas de gallo y muéstrelas con orgullo. (Oiga @HayVega, gracias por mis patas de gallo).

12.- Habrá momentos en que descubra que, si bien puede disfrutar la compañía de los demás y hasta el ruido, no está tan fácil que disfrute ciertas compañías y ciertos ruidos. ¡Felicidades! Todos los seres humanos que no padecen enfermedades psiquiátricas tienen eso. Les dicen: “gustos personales”. Bien chistosos todos.

Yo he descubierto que me gusta ir a fiestas y reuniones donde haya gente que conozco y que no se sienta ofendida si me paso la noche en un rinconcito fumando y sonriendo como tonta. Ya sé que está difícil conseguir una fiesta así, pero curiosamente este año ya fui a dos y me la pasé muy bien y nadie dijo que haya sido grosera o que tenía cara de matona.

También he descubierto que me gusta salir a comer aunque sea hora en que todo mundo sale y el restaurante está lleno. Siempre y cuando salga al restaurante que me gusta no hay bronca.

Si a usted le sucede que no le gusta que lo toquen o que lo abracen, dígalo. La gente suele tomarlo con mucha facilidad y sin bronca. Si por el contrario, necesita que le tomen la mano mientras baja por tacos de mixiote al tianguis, avise, pregunte si hay bronca y verá que no. @PridaFresco es experto en comer tacos mientras me agarra la mano.

13.- Eventualmente podrá ir al tianguis solo, incluso disfrutará la idea de pensar en ir al cine solo, acompañado por sus ideas, por sus opiniones, sin la necesidad compulsiva de compartirlas con alguien. Dese una palmadita en el hombro. Va usté de un bien, que dan ganas de mandarle bouquets de galletas de chocolate.

14.- Aunque sea un cochino lugar común, hágame el favor de cuidar su cuerpo. Mire, a mí me molesta mucho el ejercicio. Me parece una manera cero glamourosa de sudar. Pero me encontré esta app con la que hago 7 minutos de ejercicio todos los días. Y debo confesarlo, a veces hago la rutina dos veces en un día. La cosa es que cuando uno tiene los músculos y las articulaciones ligeritas porque las estiró, duerme mejor. Y cuando uno duerme mejor, produce y regula mejor sus niveles de serotonina, y le deja de doler la cabeza, y te da hambre a tus horas y no todo el tiempo, y te da sed y tomas agua, no refresco y así te sigues.

Luego resulta que bajas un poquito de peso, o que ganas masa muscular y te vas sintiendo más seguro en tu propio cuerpo, como si por primera vez te perteneciera en vez de que lo padecieras. Y se van haciendo cuates… y un buen día te encuentras parada frente al espejo pintándote las pestañas porque te ves más bonita así y ni siquiera estás pensando en verte bonita para complacer a alguien. Bien raro.

15.- Si en medio del proceso resulta que los Foo Fighters dicen que vienen a México y usted recuerda que dijo: “si algún día vienen, no sé cómo, a lo mejor en ambulancia, pero yo tengo que ir a ese concierto”, cumpla su palabra. Háblele a su sobrino, dígale que cuánto deposita para los boletos. Y no se angustie. Deje que pasen las semanas y trate de no pensar en todo lo que le aterra de estar cerca de la multitud, dentro de la multitud.

En vez de eso, dedíquese a vivir. Vaya al trabajo, coma tacos de mixiote, compre otra planta para su lugar, vaya a la fiesta de fin de año de la empresa y disfrútela aunque le parezca raro. Déjese querer. Hágase hábil en la tarea de pensar antes de actuar. No coma tanto chocolate porque le provocan migrañas. Busque terapia alternativa bajo consulta de su psiquiatra. Cepille a sus gatos. Juegue con sus perros. Lea, si puede, lea “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, le va a encantar. Si siente que se va a enamorar, resista. Hágase amigo de su futuro amor. Si siente que va a caer en depresión, pida ayuda de la misma manera en que la pediría si se hubiera caído en la calle. Le aseguro que la gente le ayudará.

Oiga a los Foo Fighters a todo volumen y no piense en la multitud, piense en que está en medio de un gran abrazo que la sostiene para escucharlos mientras cantan esas cosas que le hacen tanto sentido. Abra los ojos y dese cuenta que sigue en su casa. Que son las 5:13 am del viernes 13 de diciembre. Y que en 16 horas, estará en su primer concierto masivo en 23 años.

Y lo va a disfrutar.

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