Supersticiones

Mis superticiones no son tradicionales, son pequeños rituales donde construyo mis propios premios y culpas.

Hace más de un año transplanté un maguey que estaba abandonado en la calle. Al pasarlo a una maceta, pendejísimamente levanté la flor que estaba creciendo en él y el peso la venció. Lloré muchísimo. Estaba sola en casa y me quedé en el piso de la cocina, con mi maguey herido y la flor rota.  Llorando con vergüenza por haberla lastimado, puse la flor en la base de la maceta y planté el maguey.

Ayer tuve un día espectacular, uno de esos días que hace muchísimo tiempo no tenía. Cuando vivía con el ex, a quien considero un ser humano muy afortunado, de esos que nació con estrella, yo decía que mi buena suerte era porque se me pegaba lo que él iba dejando en el camino. Cuando se fue, las cosas en mi vida estaban mal, pero se pusieron increíblemente peor.

Ayer todo se me olvidó. Ayer me sentí completa otra vez.

En estos meses de constantes malas noticias he conseguido hacer sólo dos cosas:

1.- No dejar de tomarme mi medicamento. Sin importar si sólo tengo dinero para eso, jamás he dejado de tomarme mis medicinas. Entre las muchas cosas buenas que me pasaron quedándome con lo que sobraba de la buena suerte del ex, sucedió que fui bien diagnosticada, que ayudé a ser bien diagnosticada, que no mentí en el proceso, que le dije al psiquiatra todo lo que pensaba, sin omitir o exagerar nada. Y gracias a eso y a un chorro de análisis médicos, pudieron recetarme la combinación perfecta para mi padecimiento.

Las medicinas hacen una tarea importantísima en mi vida: me dejan ser yo. Me liberan de todo eso que no soy, si no que padezco.

2.- No hacer menos que, aunque estoy bien medicada y bien diagnosticada, aún así puedo padecer depresión mayor. Y no debo hacerla menos. Y tengo derecho a padecerla, y a sentir que no vale la pena vivir. Y a pedir ayuda cuando la necesito.

En el camino de las cosas malas que han pasado muchos amigos me han acompañado para sentirme mejor. Ayer compartí un status en Facebook y Twitter: “Soy absolutamente feliz”. Y es -era, porque la felicidad es así, pasa y se asienta- verdad.

Hoy me desperté a mi rutina habitual: revisar correos, hacer check in en el trabajo, revisar areneros, levantar cacas, poner agua fresca en los botes, croquetas, medicina, café, mails, regar las plantas.

Hoy, mi maguey me volvió a regalar lo que rompí hace casi un año.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Hosting dice:

    je je je muy chevere tu articulo.

    Me gusta

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