De la eficiencia laboral y la pérdida de tiempo en la oficina

Hoy volví a la oficina tras 25 días encerrada en casa por el atropellamiento. Buenas noticias: ya puedo subirme a un camión y crucé Reforma sin sufrir otro encontronazo con un taxista. Malas noticias, el día no rinde si voy a la oficina.

Verán, uno se levanta en casa a la hora de la entrada Godinez, no pierde el tiempo en bañarse, ni en vestirse, ni en arreglarse. Pasa de la cama directo al café en lo que se prende la computadora y arranca la vida. En 10 minutos estás lista. Y empiezas a trabajar aprovechando las mejores horas de chamba, que son las que los Godinez ocupan para llegar a la oficina, servirse el café, saludarse, ponerse al tanto de la vida laboral y de la personal y ya les dieron las 10, 11. Y a esas horas, en casa uno ya acabó con los primeros mails, con los primeros pendientes y entonces sí, con el solecito ya más en su esplendor, se mete a bañar, y pos más rápido porque no anda con el frío. Y no andas perdiendo el tiempo en arreglarte, te pones unos jeans, tus pantuflas, una camiseta y le sigues. Y en lo que los Godinez te responden los mails te preparas el desayuno y done, ya dieron las 12.

A esas horas los Godinez entran en rush, porque ya mero va a ser la hora de comer y pos ni modo que se vayan a comer sin haber acabado con los pendientes. Y pos le dan durísimo, lo que le permite al jomoficero hacer status laboral y acomodar sus pendientes del resto del día.

Como desayunaste a las 11 y sin prisas, pos no te da hambre a las 2, por que además tienes mucho más chance de comer colacioncitas, que si la manzana, que si el vaso de leche (además debemos aclarar que no gastaste 35%  más en el consumo de esos productos porque los sacaste de tu refri).

Llega la hora de la comida, los Godinez se van y tú le metes candela. Para cuando vuelven ya planchaste los pendientes y la neta, ya acabaste con el día.

Si eres community manager (como nos dicen, nos llaman, nos rentan), ya tienes hechos tus contenidos de los días corrientes, y seguro tu tarea más grande es ir acomodando los contenidos del mes siguiente y los reportes de ese mes, así que la vida es como más sencilla de atender, porque no hay Godinez que te interrumpan (y debo aclarar que yo amo a mi Coral Godinez, y mi Carmela Godinez y mi Amistá Godinez y mi Sweetie Godinez de mi oficina pero la neta es que son tan amables que son una distracción).

Hoy no pude terminar el contenido de un mes para una de mis cuentas en las 7 horas que estuve en el sagrado recinto laboral; cuando estando en casa, puedo hacer contenido de un mes para dos cuentas.

Y claro, llego a casa y hay que atender todo lo que no atendiste en los intermedios estando en casa: que si trapéale por acá, que si limpias por allá, que si arreglas este pendiente con los vecinos, que si por fin le llamas al doctor, que si si comes a tiempo… Entonces, hoy llegué a la casa, cansada y con trabajo de la oficina y con pendientes caseros. Son las 11:16 y no acabo ni lo uno ni lo otro, y de lo único que tengo ganas es de escribir aquí. A mí que no me salgan con que esto es procastinación.

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