Qué sí es y qué no es la depresión Parte VIII – De regreso de la crisis

Hace quince días fui a mi consulta normal al Instituto Nacional de Psiquiatría. Me tocó rotación de psiquiatra y me cayó bien el nuevo.

Al momento de la crisis hace tres meses mis medicamentos eran 40 mg de Prozac en las mañanas, 750 mg de Epival Semisódico más 50 mg de Seroquel XR en las noches. En urgencias me quitaron el Seroquel y me mandaron 1 mg de Rivotril hasta la siguiente consulta de evaluación.

Pasaron casi dos meses entre ese momento en urgencias y la consulta hace 15 días. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

¿Les ha pasado que cuando están en el peor momento de su día sienten que no acabará? ¿Que se seguirán sintiendo perdidos y sin razón por siempre? Las recaídas son así, son momentos -que pueden durar días, semanas- donde me pierdo en la automatización de ser funcional (funcionalidad posible gracias a las medicinas).

Recaer estando en chochos es como si tu cuerpo olvidara que tiene mente. Sigue y sigue y sigue hasta que en algún momento la mente le reclama y tocas fondo. Para mí fue el día que desbloqueé un recuerdo de abuso sexual infantil. Desde entonces empecé a nadar hacia la salida.

No soy experta, nunca había tomado Rivotril pero sé para qué sirve. Fue la última medicina que le di a mi padre por indicaciones del tanatólogo: necesita ayuda para despegarse. En mi opinión eso hizo el Rivotril por mí. Dejó que mi cuerpo y mi mente se pusieran de acuerdo y llegaran a la conclusión de que estábamos todos (Yo, Misses Joy, nuestro cuerpo y memoria) para acordarnos.

Hace 15 días me empezaron a quitar el Rivotril, ahora estoy de vuelta al Seroquel XR y mi vida se ve con la misma claridad de antes.

¿Eso significa que ya no estoy deprimida? Mmm… sí. Pero no significa que siga siendo una persona hermitaña, solitaria, que disfruta mucho más de la soledad y la compañía de pocos que la fiesta, los ruidos, el bullicio que muchos relacionan con la felicidad.

Después de la crisis, sabiendo lo que sé ahora, descubriendo que mi enfermedad también afectó a muchos y que no todos pudieron con el paquete de tenerme junto, lo asumo con todo el amor del que soy capaz: Tengo derecho a ser como soy. Sin cambios. Sin reclamos. Tengo derecho a ser nostálgica, lúgubre, ligeramente desenfocada. Tengo derecho a no atender los problemas que en este momento no quiero o puedo atender. Tengo derecho a disfrutar lo que sea como yo sé disfrutarlo, no como se supone debiera.

Tengo derecho a ser yo. Sin reproches, sin silencios, sin miedos de por medio.

Las crisis volverán, porque estoy viva y eso significa estar sujeta al cambio. Y en cada crisis caeré y me levantaré y aprenderé algo. Mientras tanto, a disfrutar el café.

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Luz dice:

    Hace relativamente descubrí tu blog y de verdad soy tu mayor fan. Admiro mucho lo que haces aquí y todo lo que compartes. Gracias por ello. En muchas cosas me identifico contigo y leer tus posts hace mi tarde. Keep it up!

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  2. Özer dice:

    Te escucho, te sigo y te admiro. Y desde acá te abrazo, en espera de poder hacerlo personalmente en algún día de café. Besos.

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  3. Muchas gracias. Muchas gracias. Y muchas gracias. Lo haré.

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  4. Ayer estaba editando mis contactos en el teléfono y vi tu número y me acordé de nuestro café. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Uff… Gracias por andar por acá.

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  5. ROSA MA. dice:

    Hace mucho que te leo, pero estos últimos post me han impactado como no tienes idea, por eso me atrevo a comentarte cuando empezaste con lo de la depresión empece a comprender muchas cosas, muchas actitudes, muchos comportamientos, palabras, acciones, tengo una hija que no vive conmigo trabaja en otra ciudad yo trato hasta donde ella me deja estar pendiente, compartir con ella, visitarla, pero hace dos años algo paso no se que aun no me atrevo a preguntar, nomas de repente se rehusó a vernos a hablarnos no quería que la visitáramos ni que le habláramos, pero escribía en el facebook frases que ahora entiendo o creo que entiendo, nunca me ha querido decir nada pero yo sospecho que ella padece depresión o algo parecido, se que ha ido con un psiquiatra por comentarios que ha hecho, se que tiene problemas para relacionarse con otras gentes porque tiene muy poquitas amistades, y tiene problemas de carácter porque sus expresiones generalmente son de furia, de coraje, de impotencia, no se como acercarme a ella sin que se sienta mal, o me rechase o se enoje conmigo, tengo temor que luego ya ni por face se quiera comunicar, seguiré buscando la manera de demostrarle cuanto la quiero y que solo quiero verla bien. Gracias por compartir tus experiencias.

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  6. Hola Rosa María. Muchas gracias por compartir tu preocupación. Si me decidí a escribir sobre depresión y sus síntomas es porque sé que a todos nos cuesta mucho entenderlos y me molesta saber que si tanta gente padece esto, no se hable abiertamente y todo se quede en una imagen burda de una persona comiendo y llorando frente a la televisión.No sé qué padezca tu hija. Sé que si está viendo a un médico está haciendo lo correcto y está en la búsqueda de sí misma. Ahí no tienes otra más que dar espacio y libertad. Completa y total libertad. Cuando ella te necesite, está ahí para ella, porque seguro tendrá mucho qué decirte.Un abrazo.

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