"Todos pasamos por ahí".

Con esa frase los adultos mayores de 30 confinamos los destinos de los menores de 30 al mismo vía crucis por el que pasamos a su edad y hasta nos jactamos de que es necesario.

Ya sea porque los jóvenes saben poco del amor (claro, no es que cojan más que tú, es que saben menos); o que se la pasan todo el día viendo la tele (no que les tengas envidia); o que no piensen en las consecuencias de gastar en lo que ahora les produce gozo (y tú paradito en la fila de la Compañía de Luz).  La cosa es que  a los 30, creyendo que no estamos imitando a nuestros padres, perpetuamos el sistema que nos partió la madre y nos convirtió en unos soñadores mediocres.

Yo me acuerdo que mi primer trabajo fue en un Woolworth que hoy yace en la memoria de los colonos de la Juárez justo abajo de las entrañas de la nueva casa de los senadores. Mi mamá dijo que tenía que aprender a ganar dinero. No sabía para qué. No me importaba. Me sentía terriblemente presionada por todo. Observada. Enjuiciada. No disfruté un carajo el dinero que me gané y por supuesto, a los 3 meses que terminó mi contrato me dijeron adiós.

Si alguna lección aprendí de eso, es que a huevo, nada.

Cuando me tocó trabajar porque no había de otra nunca trabajé de a grapa. Nunca supe cobrar bien, pero esa es otra cosa. Se trabaja por dinero, se escoge la profesión o el oficio porque el trabajo es una chinga y más vale que te guste porque lo harás muchos muchos MUCHOS MUCHISIMOS días (y sobre todo lunes) de tu vida.

Así que cuando a una trainee que ya terminó la carrera no le pagan porque “todos pasamos por ahí, y es lo que se necesita para aprender” me acuerdo de lo que decía mi madre José Antonio Alcaraz: la pregunta laboral más importante de la vida es, ¿cuáles serán mis honorarios?

Ayer un amigo me decía: “el problema de las empresas trasnacionales es que quieren los resultados que obtienen en el extranjero con la economía de este país. Está cabrón”. Y a ver, ¿díganme que está equivocado?

Cuando en otros países entras de interno, trainee o como le quieran decir a esa posición malévola de la escala laboral mexicana, no te pagan porque ESTAS ESTUDIANDO, es parte de tu entrenamiento. Pero en este país no sólo te toca invertir, llevar tu compu a la oficina, andar cargando tu sandwichito y agradecer la oportunidad de que te hayan considerado.

Claro que estás aprendiendo, pero también estás sacando la chamba y no siempre la que le toca a una persona, si no a tres.

Y entonces el dinero, que no tendría que ser lo más importante, cobra una relevancia absoluta. Y como decía Chava Flores ¡Adiós Nicanor!

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Kishiria dice:

    Ouch, es muy cierto, con el cuento de que eres pasahambres o trainee te ponen una joda…

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  2. Software Web dice:

    Una realidad común, que buen post, un gusto visitarte.

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