Vivir de noche

El elegantísimo cuarteto de cámara, Los Tucanes de Tijuana, ya lo decían cantándole en odas a la vida nocturna. Sus aseveraciones musicales tendrán por siempre un eco ineludible en mi corazón. Y pese a su gran apoyo a la causa, yo sigo siendo nocturna de clóset. Sí, me da pena decirle a la gente, sorry, yo trabajo mejor en las madrugadas, les juro que no se me enciende el motor a las 8 am y se me apaga a las 6.

Hoy a las 9 de la madrugada sonó el timbre, era la dueña de mi felicidad doméstica, Guadalupe Maya, quien o se equivocó de día o pretendía dobletear. La regresé a su casa con muchísima pena. Vendrá hasta el viernes. Después a las 12 de la mañana recibí una llamada para ofrecerme un freelanceo locochón. Estoy segura que dije: “mándame la información”, “sí, todavía estoy dormida, no es tarde, tarde para qué”, pero no llegó el mail.

La cosa es que mis hábitos de sueño le incomodan y resultan imprácticos para la población laboral que eventualmente paga por mis servicios y a mí me da una vergüenza decirles que si se me fue esa coma, o si hay erratas, o si no estoy “tan prendida como siempre” es porque es la 1 de la tarde, hora en que yo desayuno, no en que me preparo para ir a comer y mucho menos momento indicativo de que la jornada va a la mitad.

Yo vivo, leo, escribo, limpio, tejo, coso, organizo, diseño, programo, atiendo… de noche. Será por que vivo en una zona roja y los horarios de las sexo servidoras se permearon en los míos, será porque me gusta el silencio y la falta de llamadas inoportunas en el proceso laboral. Será, técnica y espontáneamente, el sereno. pero a mí me gusta levantarme a las 2 de la tarde y dormirme a las 5 de la mañana. Y por andar haciéndole a la valiente y dormirme a las 12 y levantarme a las 9, ahora todo el tiempo tengo sueño, estoy enferma del estómago y me da miedo tomar café.

Y a la gravedad del tema nocturno, se ha sumado la sobreexplotación de mi único talento: pasar incontables horas frente a la compu. Hace cosa de dos meses no tenía más trabajo que mis colaboraciones en una revista de circulación nacional. Hoy, no sé si porque la estúpida crisis mundial ya se levantó o porque soy obra de mano barata, o porque el planeta por fin se fijó en mí, tengo tres trabajos. Dos de fulltime. Además de ser mamá de cuatro perros, ama de casa y Autora Intelectual del PataPirata (visítenos, promuévanos, adopten bola de móndrigos).

Ah… y mi amiga Davinia me encargó un gorro para su disfraz de Halloween.

Éramos muchos… y sí, voy a ser tía abuela. Así que también estoy tejiendo para el primer hijo de mi sobrina, y el primer nieto de mi hermana, y el primer nieto que hay entre mis hermanos.

Me rehuso a seguir viviendo a medias. Voy a prepararme una jarra de café y a dormirme a la hora en la que el cuerpo me diga: a dormir. A ver si mis cuatro jefes no me despiden.

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