>Las hormigas de regreso

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Leí hoy en El Universal esta nota:

Hormigas enfermas mueren en soledad
La sacrificada actitud de los insectos tiene como fin evitar contagiar el mal que padecen a sus compañeras

Las hormigas enfermas y agonizantes abandonan a sus congéneres para morir en soledad, según un estudio presentado este viernes por biólogos de la universidad alemana de Regensburg, al sur del país. Los entomólogos germanos llegaron a la conclusión de que la sacrificada actitud de las hormigas enfermas tiene como fin evitar contagiar el mal que padecen a sus compañeras y que optan por morir en soledad para preservar su comunidad. Los expertos de Regensburg subrayan que comportamientos similares se han observado en algunos mamíferos, como es el caso de elefantes y leones, aunque hasta ahora no se han realizado grandes estudios para confirmar que una actitud así es sistemática. En el caso de las hormigas, los entomólogos estudiaron sistemáticamente una colonia y comprobaron que las trabajadoras de la especie abandonan el nido cuando se sienten enfermas para morir sin compañía. Los científicos germanos, que publicarán sus conclusiones en la revista especializada Current Biology, subrayaron que el auto aislamiento de las hormigas en caso de enfermedad es voluntario y que no es forzado por sus congéneres sanas.

Hace muchos años, para ser precisos en el incio de este milenio, una editorial como muy generosa con mi “talento” me publicó un poemario. Escribí aquellos textos cuando me fui a vivir sola y convivía con el silencio y sus muchas falsedades.

En esas épocas dormía cuatro o cinco horas entre semana y el fin corridito. Cuando despertaba me metía en la cocina a robarle a las hormigas lo que sea que hubiera dejado hacía semanas. Y escribía. A veces en el vidrio, a veces sí alcanzaba a ir por mi libreta. A veces me sentía muy profesional y sacaba la computadora.

Eran épocas bien crudas, bien secas y sombrías. Me acuerdo como si estuviera dentro de un torbellino, de la gente que “convivió” conmigo en ese tiempo. En el poemario hay imágenes muy retorcidas de lo que parecía mi día a día y hoy que lo retomo, pensando en esa hormiga que con una dignidad científica se retira para morir me acuerdo que las hormigas eran mi compañía, mi objeto de observación y mi estudio más fiel.

En aquel departamento de 40m2 donde vivíamos millones de seres vivos y yo, las hormigas a penas me permitían pasar la noche.

De insectos humanos
#5
(Fragmento)

Yo podría haber escrito eso y lo de la página anterior también. El hecho es que no escribo y que eso no será importante jamás.

Una hormiga en el filo de la hoja
dos hormigas en su desierto liso y blanco
una solapa: traje formal de un libro hueco en donde estoy atrapada.
Tres hormigas, dos solapas
el verso corre por la hoja y se deja terminar por el arbitrario corte.
Cuatro hormigas, cinco
a la palabra euforia una hormiga le come la “o” que le estorba: Eufuria.
Seis hormigas, otro verso
se escribe sin considerar el clima, por eso el poema es frío y mecánico: ha llovido.
Siete hormigas, nueve, diez.
Cierro el libro. No hay más.

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