>Persiguiendo el grito

>
En un ratito más, la santa madre televisión, hará oficial el grito de la Independencia. Toda la semana he leído en los status de los cuates vía caralibro, lo poco orgullosos que están de su país, lo avergonzados que están de sus gobernantes.

He oído también a amigos queridos lamentarse por su situación actual y yo misma me la he pasado regodeándome a ratos harto intensos en los restos de Misses Joy, que con pastillas o no, sigue viviendo en mí aunque cada día menos fuerte.

¿De qué somos dependientes? ¿Como país, como sociedad, como grupo, como personas? Ta refácil cuando uno es adicto al cigarro, al alcohol, a cierta droga recreativa o al café… como yo. Pero cuando uno es adicto a una cosa intangible, a una situación, a una emoción confusa…

Siempre he creído que este país es adicto al drama. Como país, como pueblo nos hemos vuelto héroes sólo ante la tragedia inesperada. Nos hemos convertido en nobles ante la miseria evidente. Y nos cuesta trabajo vivir sin las porras que esos eventos tan eufóricos generan.

¡Goooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool!

Por ejemplo… Y entre peor vaya el marcador, entre más naco sea el goleador, entre más haya costado llegar a ese partido, entre más jodido sea el inicio… más gritan si hay gol. Más revalidados nos sentimos.

Y cuando uno se acostumbra a festejar los triunfos que nacen el fracaso, es incapaz de ver los triunfos sustentados en el trabajo diario, y más: cuando uno se acostumbra a celebrar el triunfo gigantesco, jamás está satisfecho con un triunfo pequeño. A eso somos adictos, a que el gol que sigue sea más espectacular, a que la atleta que viene sea más rápida, a que el triunfo de un político signifique la tan esperada salvación instantánea de la pobreza, la corrupción y la inseguridad. Somos adictos a soñar con el final de la telenovela cada vez más grande, con concierto y desfile. Somos adictos a la grandilocuencia, a las esperanzas de campaña, al color fluorescente y a los cohetes que suenan como balas.

Así… ¿cómo chingados no vamos a ser adictos a buscar que nos duela algo con la misma intensidad?

¿De qué depende México? ¿de quién depende hoy México?

De cada uno de nosotros, por cursi que suene, de cada uno de nosotros.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Özer dice:

    >Exacto. Totalmente de acuerdo. Confío en que cada vez seamos más los que nos responsabilicemos de nuestro propio presente.Saluditos, ya se te extrañaba.

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  2. Zorombático dice:

    >Jorge Ibargüengoitia decía "los mexicanos confundimos lo grandioso con lo grandote".Doña Eme, apúnteme en su lista. Yo creo que este país no tiene remedio ya y es por culpa de los mexicanos. Y es un problema cultural que veo muy difícil de resolver; es más, yo no lo voy a ver. Calculo darme de baja voluntaria por ahí del 2034.Si, está en cada uno de nosotros, pero ¿qué hacer cuando te has pasado toda tu cuarentona vida haciendo las cosas bien, trabajando todos los días, pagando tus impuestos, viviendo en orden y equilibradamente, pero el resto de la sociedad, comenzando por los gobernantes, van a en sentido contrario?

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  3. El Emperador dice:

    >Estoy completamente deacuerdo en que como país, y por consecuencia directa, como ciudadanos, tenemos muchísimos defectos. Pero para toda esa gente que se queja y dice que este es un país de mierda y que no hay nada que celebrar, sólo les digo: si no les gusta vayanse.Afortunadamente vivimos en un país libre en el que si no te gusta vivir te puedes ir de puntitas a chingar a tu madre sin que nadie te diga nada. Que facil es quejarse cuando es lo único que están dispuestos a hacer.No digo que cambien las cosas y que pongan de su parte, no. Nomás que si no les gusta que se vayan, nadie los obliga a quedarse en este lugar que al parecer odian tanto.

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  4. Doña M dice:

    >Qué tema… Esto de la mexicanidad siempre cala. Todos ustedes tres, mi desbordado club de fans… (suspiré) tienen la boca retacada de razón, los blogs atascados de sus ejemplos, y la sabiduría regada por el piso.Todos.Gracias por leerme. Siento que por cada blog chido, por cada opinión fregona, por cada necio que se queda en este país a intentarlo, hacemos algo de patria. No importa si uno siempre (intenta) hacer las cosas bien, y los demás no Zorombiux. Los demás, como dice El Emperador, que agarren sus huaraches de llanta y se vayan al país que mejor les convenga.

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