>Asalto a control remoto

>Recién salía de entrevistar a los creadores de www.rayuela.com.mx (Si tienen un Iphone, compren la aplicación), caminaba por Prolongación Moliere y crucé Cervantes. A unos 4 metros de mí una moto aceleraba insistentemente. El tránsito estaba parado. La luz era roja y nadie podía avanzar.

En la moto un hombre con casco seguía acelerando, atrás de él, otro hombre sostenía una pistola en la cien del copiloto de un Corsa Sedán azul eléctrico. El conductor del coche volteaba a todos lados, parecía no entender lo que pasaba. ¡Apaga el coche! ¡Apaga el coche cabrón y dame tu cartera! !Saca la tarjeta!, decía el tipo armado.

Entre la escena y yo se interpuso un microbus. El conductor se estacionó y al bajarse avanzó a la parte trasera del transporte para ver mejor la escena. No hizo nada, sólo quería ver todo en primera fila. La señora 3 metros adelante de mí también se detuvo a ver agarrándo a su hijo de unos 8 años de la mano. El coche atrás del Corsa albergaba a un conductor solitario que se levantaba del asiento para inclinarse al parabrisas y ver de verdad en primer plano.

Yo me escondí tras el microbus y le hablé al Agente Benavides, que atendió el caso de robo en mi edificio hace un mes. Le expliqué que no me contestaban en el número de emergencias, que no sabía qué hacer. Me preguntó en qué calle estaba, qué delegación. Te marco en dos minutos, dijo.

Yo di la vuelta sobre Ejército Nacional. Estaba oliendo el agua podrida que sale de las fuentes del centro comercial Antara cuando sonó mi teléfono, era el agente. ¿Estás bien?, ¿puedes caminar?, ¿estás mareada?, ¿sientes seca la boca?, ¿ya te alejaste de la escena?

Después de recoger una Hummer en GM regresé al lugar del asalto ahí me encontré con la patrulla de judiciales que el agente Benavides había pedido. El Corsa estaba abandonado en el lugar donde bajaron a los pasajeros. Las puertas estaban abiertas. El microbusero seguía viendo la escena.

Me bajé del Hummer y le dije al agente que conducía, allá, en ese Corsa. Él salió corriendo. El otro agente se bajó del coche, me regresó a la banqueta, me ofreció su mano y me preguntó las mismas cosas que el agente Benavides, cuando comprobó que no iba a morir del susto me preguntó si recordaba la moto, al conductor, si vi las placas. Le di tantos detalles como recordé.

El microbusero seguía viendo la escena.

El asalto… el asalto fue mi primer asalto que he visto. Y aunque no me asaltaron a mí, y espero seguir corriendo con esa suerte, estaba tan impotente que sentía el estómago pegado, pero me mantuve lo más tranquila que mis neuronas me permitieron.

El microbusero y los demás siguieron viendo el espectáculo. Era como si estuvieran viendo el noticiero o una serie policíaca y simplemente no hubieran puesto los comerciales.

Los ladrones son… son gente huevona, son gente ociosa incapaz de disfrutar el valor del trabajo, ¿pero que son los que ven que algo malo le suceda a alguien más y no hacen lo mínimo que pueden hacer?

2 Comentarios

  1. -NaTs-

    >Son unos pendejos, eso es lo que son, no es que se atraviesesn o algo, pero si es por su seguridad que se alejen de ahí, que busquen un poli o algo o que usen sus mentados celulares y llamen, no sé. agh! qué morbo, y de eso tienen la culpa los periódico Metro, Gráfico y Prensa.

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