>Solicito solteros de 45 para arriba y solteras de 30 para abajo.

>Hace 7 años cuando yo era soltera, y todavía más, hace 10 cuando era solterísima, me acuerdo clarito que andaba toda loca y desagüitada porque tío que conocía, tío que tenía peros. Nomás no me terminaba por encantar. Eso sí, no dejaba que se fuera, porque me angustiaba mucho estar sola, porque quería estar con alguien, porque incluso en mi departamentito de 45 metros me sentía perdida.

No tenía tiempo para nada, dormía 4 horas entre semana y 20 entre sábado y domingo, pero quería hablar con alguien, sentir a alguien antes de meterme a la cama. Por supuesto, cuando uno necesita esas cosas tan específicas, siempre encuentra alguien que se ofrezca… después de todo, son necesidades compartidas. Pero cuando uno no quiere nomás ser “empleado” para dichas ocupaciones… y sobre todo cuando uno puede dar más en ese empleo, ¿por qué chingados nadie se da cuenta?

Tengo dos amigos solteros. Y me caga que estén solteros. Me acuerdo que cuando yo estaba soltera me preguntaba dónde estaban los tipos interesantes, guapos, suavecitos, inteligentes, chistosos, sin complejos de macho, sin complejos de Edipo y sin dramas. ¿Dónde carajos los habían metido?

Yo nomás me encontraba a los infieles, a los casados, a los que tenían un hijo del que no me decían nada hasta que ya los tenía viviendo conmigo, a los que abiertamente decían, quiero sexo, pero ya que estabas más que satisfecha con la propuesta te salían con la fregadera de llamarte 3 veces al día, decirte mi alma y llevarte flores. ¡Qué pues!

Me topaba con los que habían terminado LA relación de su vida, los que cantaban “Laura no está” y me comían a besos para ver si la olvidaban. Y claro ahí estaba uno de su babosa ¿verdá? Porque las viejas estamos retenfermas de “Yo puedo todo, hasta cambiarlo”.

De entre todos esos cabrones me acuerdo de uno en especial con cuasi agradecimiento. Era el único honesto. Nos conocimos vía online (sí, así de loca estaba). Era más chavito que yo. Mucho más chavito que yo. Después de los consabidos mails, y las muchas noches hablando por teléfono, nos vimos y nos caímos bien. Nuuuuunca me dijo, ando buscando novia, pero aclaró que no salía con nadie de manera regular. Nuuuuuuunca me dijo que nomás quería cama, y hablaba de otras cosas que no fueran “mis sueños y aspiraciones”. Iba a verme, salíamos al super, cocinábamos, veíamos una película, dormíamos “veíamos la tele” y se iba. Anduvimos así como seis meses. Nuncamente nos hicimos como esperanzas de andar y admitíamos con harta tranquilidad nuestras maripositas en la panza, pero no nos enganchábamos. Básicamente nos caíamos bien, nos gustábamos y no estábamos enamorados.

Nos dejamos de ver no sé ni por qué. Creo que se nos complicó la agenda. Ahí se nos acabó el gusto.

Yo supongo que esa joyita debe estar hoy entrando… como en sus 30. O poquito menos. Muchito menos. Tal vez se está graduando de la universidad. Estaba estudiando algo así como Comercio Internacional. Se me ocurre que no está soltero… porque si está, qué desperdicio.

Aquella joyita me recuerda a mis dos amigos solteros. Es como si lo que yo andaba buscando como loca ahora estuviera de oferta. Y pienso si uno, el que busca el amor, está buscando donde no debe… o si el que está esperando que llegue se paró lejos del aparador.

En la tienda hoy llegó una mujer de unos 45 años, mi marido diría que es guapa y yo diría que tendría suerte de llegar a los 40 así. Es viuda. El marido estuvo enfermo 1 año y 7 meses. En los trámites de pensión conoció a un médico, guapo, divorciado, que la cortejó como si estuviéramos en el siglo XVII. Le pidió que fueran pareja y a los 6 meses, luego se le empezó a desaparecer. Le llama, le dice que va para allá y nunca llega.

Me la imaginé sentada en la sala de su casa, arreglada para salir, con los tacones puestos en sábado por la noche y viendo a la ventana. Y el cabrón… ¿dónde estará?

Mis solteros por supuesto, no son unas nenas que se sientan a esperar que llegue el amor, esa clase de cursilerías sólo las hacemos las viejas; y si sé que andan solteros y que quisieran no estarlo es porque me tienen confianza y son suficientemente hombrecitos como para admitir que quieren que alguien les pregunte: ¿Cómo te fue en la oficina amor? (Pandora lo cantaba pero en reclamo y sin oficina. No se lo digan a ellos).

¿Yo me pregunto dónde están las mujeres que quieren ser cortejadas y que cuando ellos dejan de hacerlo no se sienten menos? ¿Las que a la primera sospecha de infidelidad cortan de tajo? ¿Dónde están las mujeres que dulce, seductoramente, saben traerlos agarraditos de las pelotas sin que lloren?

¿Dónde están los hombres que voluntariamente quieren ser “domesticados”? ¿Que quieren que los abracen y después los dejen ver el futbol?

En When Harry Mets Sally, después de que pasan la noche juntos, le llaman a Carrie Fisher y su recientemente “domesticado” hombre. Al colgar, Fisher le dice al marido: Please, never, never leave me in the single market again.

¿Tendré que hacer un PataPirata para humanos desperdiciados?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Zorombático dice:

    >Pero qué bonito post Doña Eme!Yo creo que sí, que todos los hombres, al final de cuentas, estamos buscando a alguna seductura que que nos traiga agarraditos de las pelotas, sin llorar.Cuesta trabajo, no es fácil. Mi hermana Maribel decía "tienes que besar muchos sapos y ni eso es garantía de encontrar al príncipe".Pero al final, el que quiere dejar la soltería se sale con la suya. Será el instinto de supervivencia…Vuelvo a declararme fan suyo de usté. Saludos al Emperador.

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