>Perenganitooooooooooooo

>Estoy reeeeciega. Bueno, mis amigos más cegatones dicen que no, pero ellos qué saben de amor si no se alcanzan a ver las narices si no traen lentes…

El marido se dio cuenta que estaba más ciega que antes un día que, saliendo del cine, medio nos perdimos y yo lo guié para reencontrar la ruta nomás de memoria.

-Nena, ¿me voy por dónde dice Avenida de los Poetas?
-Ay amot, yo qué sé qué dice ese letrero, tú dale pala izquierda…
-¿Cómo? ¿No ves que dice el letrero?
-Noooo… ¿tú sí?

El estúpido letrero color naranja estaba a menos de 50 metros y yo no sabía qué decía. Marido me eliminó mis derechos a manejar después de las 5 de la tarde y antes de las 12 del día (lo segundo porque antes de esa hora, la verdad, no estoy despierta). Total que no más hubo unos varos nos lanzamos a la caza de los lentes.

Yo soy recoda, así que lo hice recorrer todas las ópticas de cuanto centro comercial me encontré. Ya sé que en el centro todo es más barato… pero como bien decía mi señor padre: “Mejor cerca que barato”.

En el primer centro comercial había promoción, pero no me convencí. Me hicieron el examen y resultó que aumenté un punto en cada ojal… Pero pos yo no estaba convencida, así que empezó la visita de las 13 ópticas.

Donde me gusta que me hagan los lentes tenían promoción de meses sin intereses siempre y cuando gastaras mucho más de lo que yo quería gastar. En la de enfrente no tenían promoción de meses, en la de abajo tenían meses y descuento pero el optometrista, además de oler mal, no mantener limpios sus instrumentos de trabajo y tener cara de chaparrito pervertido de esos que aprovechándose de su enanés encaja la cara en los escotes en el metro, me salió con la ¡#$&!%$ de que mis perros tienen la culpa de que esté ciega. Grandísimo …. será lo único que tiene grande el infeliz.

Por supuesto, acabamos de regreso en la primera óptica. Marido dijo: “Ándale, armazón nuevo”. Y yo me dejé querer… total, tenían 50% de descuento. “Pos que señora, ta muy bien, y dentro de 7 días hábiles le tengo sus nuevos lentes”, dijo la mujer que me atendió.

Yo ya contaba los días. La verdad ya no alcanzaba a leer los subtítulos o los letreros de los noticieros en la televisión. Y pos manejar se extraña.

El miércoles muy cuca y emocionadamente me alisté para ir por los lentitos. Antes de emprender la tarea marqué a la óptica.

-Buenos días le atiende Perengano de la óptica Sus Oclayos, ¿en qué puedo servirle?

-Hola Perengano… (pensé, nombre raro, yo tuve un novio Perengano.. eeeen fin). Pues quisiera saber si mis lentes ya están listos.

-Como no, ¿a nombre de quién están?

– M Aquí.

-Coff, cofff… ejjjjem eejjjjemmm… Deme un segundo. Sí, aquí los tengo.

-Muchas gracias. En un ratito voy por ellos.

Me lancé al centro comercial y cuando llegué me recibió la vista fastidiada de la vendedora que me atendió 7 días hábiles antes. Su oreja derecha estaba pegada al auricular y se entendía que alguien le gritaba desde el otro lado. Mhm, mhm, claro, repetía incesantemente. Le enseñé mi recibito amarillo y ella, tapando la bocina con la mano grito: “¿Perenganitoooooooo, traes estos lentes por favoooooooor?”

Miré hacia donde se ocultaba “Perenganitooooo” y vi su cara de “¡Me lleva la fregada! ¿Qué no saben que me choca que me digan Perenganito?” … y era la misma de hace 15 años cuando su madre le gritaba en ese mismo tono desde la cocina mientras él y yo… ejem, veíamos la tele en su cuarto.

Perengano se paró y caminó 15 pasos con su mismo saltadito de malo del video de Thriller rumbo a la bodega. Se tardó unos 30 segundos y sacó una caja. Se paró tras el mostrador donde yo esperaba y le dije: – ¡Hola Perengano!

¿Recuerdan a Queen Latifah en esa película donde sale con Steve Martin y ella es una prisionera que escapó de la cárcel? ¿Se acuerdan cómo se pone cada vez que alguien dice que ella es culpable de lo que sea que la habían acusado? ¿Y como sacude la cabeza así de chicotito de aquí para allá y voltea a ver a los demás interlocutores mientras señala al acusador con cara de: “¿Y esta vieja de dónde saca que la conozco? ¿Y por qué me habla como si hace 15 años hubiéramos estado en mi cuarto “viendo la televisión”? Bueno, pos con esa carita me vio Perengano…

Yo medio conseguí contener la risa, espero haberlo logrado. El pobre buscaba papeles en el mostrador y movía el mouse en la computadora y yo veía cómo le temblaban las manitas. Me entregó mis lentes y dije: Ah qué bien, muuuuchas gracias.

La vendedora volvió a tapar la bocina y me dijo: “¿Le quedan bien? ¿Necesita algún ajuste?” Todo bien, gracias, contesté. Capaz que Perengano tenía que hacer el ajuste y el pobre se me desmaya de los nervios… Eso ya no lo dije, pero lo pensé. Perengano dijo: Ah, ya los dejó pagados… mientras buscaba una bolsa de plástico para meter mi cajita.

– ¿Puedo dejar la bolsa?, pregunté.
– Ah, cómo…¿No la quiere?

¿No la quiere? ¿No la quiereeeeee? ¿Nos hablamos de usté y todo? ¿En serio? ¿Cuatro añotes de “ver la televisión” en TU cuarto y ahora me hablas de usted?

– Pues si puedo evitarla…
– Como guste.
– Vale, vientos. ¡Ssshau!

Dije en mi perfecto majo-chilango-sureco

Hace 15 años Perengano y yo fuimos novios por 36 larguísimos meses y seguramente muchos días. Digo larguísimos porque la verdad Perengano era remal novio y yo era remensa para aceptarlo. Un día, no sé cómo, después de que me tronara 25 veces conmigo, me pintara el cuerno otras tantas y me dijera los cuentos más fantasiosos del universo… finalmente, me di cuenta. Me acuerdo clarito.

Estábamos en la azotea de su casa hablando de todo y nada. Oficialmente no éramos novios, pero era una de esas situaciones en las que no sabes qué eres y nomás no te acabas de ir de nada. Ya tenía 4 años viéndome la cara (en todos los sentidos) y me empezó a hablar de alguna de sus fantasías… hablo de vampiros y conspiraciones gubernamentales, cosas así porque lo suyo lo suyo, era la paranoia. Lo dejé que hablara, dejé que sintiera que lo escuchaba. Cuando acabó le dije algo que sonara medio sensato y me fui de su casa. No lo volví a ver.

Cuando me publicaron mi primer plaquette de poesía y yo estallaba de la emoción, invité al eventito conmemorativo hasta a mis enemigos más entrañables. Andaba repartiendo las invitaciones y él pasó justo enfrente de mi casa cuando yo llegaba. Lo vi y le grité: “Perenganoooooooo” y él le apretó el brazo a la chava con la que iba y a las asas de la bolsa de super que traía en la otra mano y se metió a un bar… en domingo, a las 3 de la tarde.

Jijiji…

Encontré la foto que puse más arribamente (Así se dice, me enseñó mi amigo O) (Qué no es pariente de mi amiga Sandra Oh). Yo no soy mucho de fotos donde salga yo, y en aquella época no había celulares, y a él le chocaban las fotos. Ésta, no sé cómo, fue tomada. El de la camisa azul era su amigo; luego el amigo y yo fuimos amigos. Lo recuerdo con gusto, era un buen tipo. Tiene nombre de elemento de la tabla periódica. Por cierto que luego en la prepa estuve medio enamorada de un tocayo suyo y me causaba mucha gracia haber conocido dos hombres con el mismo nombre de elemento de la tabla periódica. El que tiene cara de Queen Latifah regañadora es Perengano. Preferí taparlo con los signos de interrogación porque en una de esas es un visitante de este bló.. digo, por mera casualidad… (ejem) porque luego pasa que hay exes que visitan este bló por razones que aún no comprendo, y a lo mejor verse le provoca un paro cardiocerebral.

De espaldas, con el pelo cortititito, estoy yo en mi época hippie-punk. Tendíamos 16 años, 17 a lo más.

La taza que trae el amigo todavía existe… y yo estoy tomando cafecito en ella. ¿Qué habrá pasado en la cabeza de Perengano, que iba a ser un gran cineasta, que ya no se acuerda de nada de esto?

PD: Estos son mis nuevos lentes. La señorita Dagobah Galáctico Aquí posó amablemente. Nótese que hasta les cerró un ojito.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Cecilia dice:

    >Pobre Perengano, ya me imagino que sintió cuando escuchó tu nombre… bueno, ya le tocaba, jajaja… oye que suerte con tus lentes, yo también estoy bien ciega y es raro cuando a la primera le atinan a mi graduación.

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  2. -NaTs- dice:

    >qué guapa es Dabgobah :DQué loca historia, no puedo decir mucho acerca del tema pues no he vivido mucho =)La otra vez en Universal estéreo contaron historias así… y la uqe más gracia me causó fue que un tipo anduvo con la mas guapa del mundo y luego lo botó y ahora la tipa es una mesera fracasada… pobre tipó… ja

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  3. >bueno a mi me toco escuchar esta historia recien sacada del horno, calientita calientita y no paraba de reir al imaginarme a perengano con e vomito en la boca, diarrea y 42 grados de temperatura haciendose el camello. Pos que le habras hecho?solo tengo una palabra para el F-R-A-C-A-S-A-D-O

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  4. Zorombático dice:

    >Doña Eme, que historia! me ha dejao patidifuso. Desde luego el tipo es un looser, no por trabajar en una óptica en un empleo que a todas luces no tiene las lentejuelas ni los oropeles de un plató cinematográfico, sino por el simple hecho de no tolerar sus recuerdos, de anular su propio pasado.Qué hermosa es Dabgobah, me recordó precisamente a una famosa actriz de cine y cantante: Cheer.

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  5. M dice:

    >Cecilia: Muy retebienvenida. Creo que de mis lectoras es la única que teje así de compulsión y todo y todo. Qué bueno que ya hay alguien aquí que entiende cuando digo Basta, dos juntos, un derecho y un revés.La graduación bien tomada, lo que estaba mal tomado era el presupuesto… Qué caro es estar ciego.Nats: pos mira reina, no que te lo desee, pero eso de que uno besa muchos sapos para encontrar al príncipe, es tooootalmente cierto. Gracias por las flores para la Dagobah.Nena: Yo como que dejé de preguntarme qué le hice hace mucho… lo que está recagado es por qué él no ha dejado de preguntárselo donde todavía le cala… Gente rarita.Zorombas!!!! Te pensé esta semana remucho y rebastante. Algo de cocodrilos y luego de la plaza de toros, total que todo era animales. De Perengano… pos sí, pobrecito. Ahora, eso de trabajar en una óptica es de envidiarse, sobre todo por que él no usa lentes y le deben dar buen descuento.Gracias por Dagobah… ¿me quedó bonita verdad? La hicimos con la luz prendida y con harrrtas ganas. Si viera que cuando la adoptamos no podía ni caminar… Ay los hijos… cómo crecen.

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