>No escribo porque leo

>Según mi agenda, hace tres semanas y cuatro días que no atiendo mis lecturas virtuales. No he revisado el sitio del Emperador Galáctico, ni el 43things de Natalia, ni el Bolitas y Palitos de Jacobo –o su sitio–, ni averigüé si el Jorch cumplió su palabra y posteó otra cosa. Bueno, ni con lo adicta que me volví al sitio de Millet he regresado a mis lecturas habituales.

La cosa es que de leer… he leído.

1.- Con un poco de asombro/asco y espanto, descubrí en el librero portátil de oficina del Jorch un ejemplar titulado: Todo sobre su madre. Con esas ventajosísimas y chamiscoleras palabras esloganescas (porque todo eso son), editorial Planeta –bajo el amparo de Fundación Azteca, Círculo Editorial Azteca y Proyecto 40- ha publicado una compilación de narraciones que describe como: “Un libro a toda madre”… ¿por qué no?
Los diez autores comparten visiones sobre sus madres biológicas, putativas o imaginarias (son infinitamente mejores las dos primeras), a veces con una honestidad que dan ganas de pararse y aplaudir (Fabricio Mejía Madrid), a veces con una pretensión verdaderamente decadente Alvaro Enrique.
El librito se me pegó, porque así pasa, no es que uno quiera quitárselo a alguien, y me lo llevé a mi lugar donde he leído algunas páginas –más de las lógicas- mientras espero a que la red de mi oficina consiga bajar una foto en alta resolución que es urgentísima para el cierre.
Ha resultado muy buena compañía. Y por desgracia, muy mala también. El pinche Jorch, en un revés que uno no espera, me ha prestado un libro que sirve para llorar. Porque una cosa es que uno no tuviera madre desde el principio, pero ahora que uno de verdad no tiene, esto de hablar de las madres… resulta muy traumático.
Igualito que Paul Auster cuando se murió mi papá.

2.- Si se encuentran por ahí un libro de Mafalda que se llama Inédita, háganme el favor de comprarlo aunque crean que ya leyeron todo sobre mi Master. Resulta que compilaron todas esas tiras, posters y dibujos especiales (mismos que aparecen en Todo Mafalda y Mafalda 10 años), pero agregaron explicaciones sobre tiempos, modos, causas y protagonistas del por qué la reina aparecía anunciando vacunas. Sí, era de fácil deducción, pero aún así uno desmitifica tanto pinche cuento que se ha inventado con los años sobre la desaparición o comentarios enredados que hacía esta boluda filósofa.

3.- En la misma barata de Gandhi (y era el de Satélite, porque no nomás en Miguel Angel hay… bola de sureños prejuiciosos), me encontré una colección bien baras, bien sobria, bien caqui de los Problemas de Aristóteles. Créanme, no hay mejor lectura pal baño. Ahí va un trompo:

“¿Por qué los ajos huelen más cuando echan tallo que cuando son jóvenes? ¿Es porque, cuando son jóvenes todavía poseen en su interior mucha humedad ajena que les priva de fuerza; pero cuando el ajo está maduro, esa humedad ya se ha segregado y entonces tiene su propio olor? Este es acre por naturaleza. Del mismo modo también los demás frutos jóvenes tienen una proporción mayor de agua. Por eso precisamente las cebollas nuevas pican menos”.

Ahí nomás.

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