>El reencuentro

>Hoy me costó un trabajo despertarme… Creo que desde que estaba en la primaria que las sábanas no me dejaban levantarme como hoy. Y sonaba el celular (por cierto, ¿ya no se consiguen despertadores de esos que sonaba el radio? Tengo la sensación de que el uso del celular nos ha hecho creer que por que es un teléfono personal no suena para los demás. Y así, tus cuates te llamarán al número móvil, y no al fijo, aunque sepan que duermes con tu marido al lado. Y por supuesto, de la misma manera ocupamos la alarma del despertador en el susodicho aparato, como si no fuera a despertar al de al lado)… decía yo que sonaba el celular y yo no atinaba a decirle a las piernas: “anden, cooperen”. Y es que con el frijolín que se soltó ayer, la doble cobija me tenía de un arropado, que por más que lo intentaba, nada que abría los ojos.
Debo admitir, había otro factor que me retenía en los brazos del Marido, las patas de las hijas y las garras de la cama, estaba teniendo un sueño de flashback secuencial. Ahora explico: Soñaba que estaba en la universidad, no sé cuál era, pero se parecía a la UDLA de la calle de Puebla, donde estudié la preparatoria. Para ser exactos estaba en un dormitorio (mismos que no existen en ese plantel). El dormitorio en cuestión era igualito a mi recámara, salvo por las paredes de cristal cubiertas por una cortina blanca. El Marido estaba junto a mí, las hijas también. Yo me despertaba (en el sueño sí podía), y me encaminaba corriendo al comedor. Alguna urgencia había en eso porque corría entre la gente como si el diablo me fuera persiguiendo. De camino, una muchacha me daba un volante que anunciaba que en el tercer piso había una sucursal de mi gelatería favorita (El Bacio con sucursal en mis sueños). Como pasa en los sueños, me encontré sentada en una mesa de la cafetería. Un mensaje llegaba a mi celular con la foto de dos bebés güeros como mi suegra, con los ojos de mi suegro y el pelo de Rodrigo, el Marido. La foto me llevó a un lugar real donde yo jugaba en el piso con esos bebés, de los que yo no conocía el sexo. El Marido me veía mientras yo preguntaba jugando: ¿y ustedes de dónde salieron tan güeros (tal vez eran niños) de una mamá tan negra como yo? Y Buendía contestaba: Pos de mí, una cosa es que los hayas cargado por nueve meses, y otra que no sean mías (o tal vez eran niñas).
Regresé a mi escena del celular en la cafetería y alguien me preguntaba, alguien mujer: ¿Son tus hijas? Y yo contestaba, dice el Marido…Entonces, en la mesa de junto apareció Rodrigo Lavín Armenta, el sujeto que rompióme el corazón en la prepa y el único ex something (porque nunca fuimos novios), que nunca me dejó clarito porqué no pasó nada, o cuando menos, yo no entendí. Como llegó al sueño y la verdad yo tenía prisa, y además ya en sueños anteriores le he dicho hola así, soberbia y desinteresada, y además pos tenía que averiguar cuándo había tenidos esos dos hijas, pos me fui. Agarré carrera de nuevo y me encontré a una de las pocas mujeres que en las épocas udlistas no se sintió incómoda con que yo no fuera niña rica de Lindavas y hasta me invitó a su casa en varias ocasiones. La muchacha en cuestión pregúntome porqué no aclaraba las cosas con Chepo (así le decían al monito rompecorazones), a lo que yo contesté: No manches, eso ya es soooo yesterday. Acto seguido, aparecieron dos helados, uno para mí, otro para el marido y desperté más que en friega, esta vez ya no en el sueño, sino en la realidad.
¡Oh claro! Ahora recuerdo que en el sueño, todo empezaba con que estaba soñando que Ilse, una amiga que fue mi casi hermana durante más de una década, acababa de parir. Osea, no era nadamás so yesterday, era sooo the last decade.
No es coincidencia que la frase que me levantara fuera: por favor, eso es sooo yesterday. Lo que me tiene asombrada era mi espejeo: a mí la teoría me sale genial, la práctica… o sea, soy como la Selección Mexicana de Futbol, en planes me gano el Mundial, en la cancha, se me sale la Piedra de Sol y la chispoteo.
No que me interese saber de la gente de la prepa, ni me interesa saber si como siempre, mi sueño sobre Ilse es realidad. De verdad que no. Pero por otro lado sé, que si me encontrara a esa gente, el dolorcito en la cabeza, o las rodillas dobladas, o la punzada en la panza, harían acto de presencia.
¿Qué tendrá el pasado que me tiene tan seducida? Si vuelvo a leer Piedra de Sol, segurito me contesto… o si vuelvo a oír La Conquista de los Tepichines.
PD: Antes de que empiecen con los muchos intentos para que nos embaracemos: No, no estoy embarazada. No, no lo tengo planeado. Eran sueño, y ahí están muy bien.

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