>Mi primerA prueba de manejo

>NOTA:Escrbí esto la noche del viernes pasado. Así que todo quedó muy demodé… jejeje.
NOTA 2: Corrección en el tìtulo a falta de claridad de género. Eterno agradecimientoa Don Gabriel Novaro, por el jalón de orejas, pero sobre todo, por el apapacho ortográfico lleno de nostalgia que propinó con su corrección.

Por fin se acabó el día. Digo por fin porque empezó hace remucho, re mucho y retemprano. Por precaución, el marido y yo salimos de la casa a las 6:30. Buena hora para no encontrar tráfico, mala hora para llegar puntuales. La cita era a las 8 de la madrugada en un hotel sureño. Llegué a las 7:15.
El RP de Nissan, Diego Arrazola, conoció a mi papá y eso me hizo sentir más relajada. Como siempre en medios, la gente se conoce, y le dice a terceros que se conoce muy bien. La verdad es que todo mundo se trata con el freno de mano puesto, todo es relajado pero sequito. Como en el medio financiero, pocas mujeres, y los hombres son como decía antes: buscando la broma oportuna, siempre y cuando sea emocionalmente lejana. Se conocen sí, pero de bien nada.

El Jefe Diego, como le dicen, me informó sobre la Liga de la Injsuticia:”Algunos medios dicen que dejamos (los RP) fuera de estos eventos a algunos periodistas a propósito. Pero la verdad es que el presupuesto alcanza hasta donde alcanza”. Es decir, las cosas no cambian nunca: el presupuesto alcanza para ti, siempre y cuando estemos bien.

Más tarde llegaron los demás colegas. Roberto de Imagen, Ximena Nagano –con camarógrafo- de Autos y más, Carlos Gonzáles de Autocosmos, Hernán de Automovil Panamericano (mi vecino de escritorio), y un Gabriel Cavalari, Calaveri, Cavelari de 4 Ruedas. Al llegar a Teques nos alcanzarían María Krebs y Gabriel Novaro de editorial Novaro.

El convoy iba muy poblado, no sólo éramos los periodistas, sino 4 personas de Media Running, encargados de dirigir las rutas, otras 4 de Nissan, y otro tanto de un equipo de seguridad. Del hotel partimos en Quest, Pathfinder, Sentra y un 350 Z al que me apunté como copiloto. Hellboy, Culebra, Roberto pues, fue el piloto designado.

Nos habían advertido de no exceder los límites, la lluvia, el clima, había impedimentos naturales. Pero debo decir que Roberto, tal vez por procurarme, trató al 350 como si fuera el coche de su abuela. No más allá de 160. Extrañé la patita firme de mi marido.

Al llegar a Teques nos registramos, guardamos equipaje en las habitaciones de este hotel desde donde escribo (una hacienda convertida en centro turístico), y partimos rumbo a Taxco ocupando los 4 asientos de los 3 Tiidas a nuestra disposición. Pido shot en el último, dije. No quería que nada más que la barredora (como le dicen al coche que va en la cola) me estuviera siguiendo.

En mi Tiida subieron Hernán, Don Gabriel Novaro (que se ha ganado el Don de mi mano, aunque me aclaró que el tu quedaba bien) y un representante de Nissan.

Sentí presión de saber que manejaba frente a gente que tiene años haciendo esto. Hernán no me preocupaba, me pesaba más el ojo curioso de Novaro, quien no cede dos minutos sin preguntar cualquier cosa que el cruza por la cabeza.

A razón de una mujer por auto (mera casualidad, nada planeado), nos subimos a los coches. La ruta era Teques a Taxco por carreteras viejas que cruzan media docena de pueblos. Muchas empinadas, muchas curvas. DiverTiido, si el coche tuviera más torque. Don Gabriel apuntaba, con mayor elocuencia de la que yo podía decirme en voz interna: con 128 caballos y 125 de torque debe tener buen empuje. Y yo me contestaba sin decir nada, pues que me avisen dónde están que no los siento.

Nos habían advertido que la ruta provocaba mareos, y sí. Mis tripulantes y yo estábamos a dos segundos del vómito cuando el coche líder pidió que nos detuviéramos en el último pueblo antes de Taxco. Algunos bajaron a comprar agua, por papas, por limones, todos remedios para el mareo. Entonces le cedí el auto a Hernán. Nada exigente en su manejo, sin buscar las revoluciones, sin ver qué tanto daba la caja. Yo no tuve oportunidad de probar frenos, pero esperaba que alguien más tuviera más … talentos, y lo hiciera. Después de todo, no se trata de dar clase de pruebas, sino de venir a tomarlas de quienes las han hecho durante años.

La llegada a Taxco fue lenta, demasiado trámite sólo para comer. Fuimos al hotel Monte Taxco, que tiene dos formas de acceso: una por un camino tan empinado que, tuvieron que instalar la otra: un teleférico que te sube hasta el hotel. Dejas el auto en la base, y lo recoges al final. El Tiida no pudo subir en las pruebas del primer grupo de periodistas que se llevaron a cabo el jueves, así que hoy, con el segundo grupo, se optó por el teleférico. Hernán tuvo problemas para subirlo incluso al estacionamiento del teleférico. Terminó quemando clutch. Y aún así, en la cena, los de merca dijeron que el coche está a punto y que mejor no podría estar.

Comimos. Mi primer encontronazo con la realidad que el Primo me había revelado tan ligeramente: te vas a sorprender de poco que saben muchos, y de lo mucho que saben pocos. Carlos González y Gabriel Novaro fueron de los pocos. El resto dijo que el que más sabe es Cavaleri…¿? Pero yo no crucé palabra con él porque a los dos segundos, y tras advertencia de Víbora, su perredismo me encogió el ánimo. El resto, somos una bola de muchachos caguengues que no sabemos ni qué estamos haciendo ahí.

La sobremesa tuvo un par de segundo divertidos. El Jefe Diego, periodista de la época de mi papá, aunque no comparte generación, mantiene el ritmo de la plática siempre. Los cebollazos fáciles están a la orden del día y las pláticas infladas de forma con pretendido fondo son la dieta general. Midescanso: Alejandra Ramos, parte del equipo de RP. Una mujer de 27 años muy aterrizada en su papel. Don Gabriel claro, es un respiro de puntualidad linguística, al igual que Diego y Carlos González. Por desgracia el trío conforma una unidad demasiado compacta para que yo entre.

El regreso fue más tranquilo, ya por la carretera de cuota. Don Gabriel tomó el volante y entonces se sorprendió con la falla del torque. Como esperaba, el sí tuvo talento suficiente como para probar los ABS. Hernán manejó otro rato hasta llegar a Teques.

Apenas llegué me apunté para el masaje (parte del paquete chayotero del evento). Cuando entré a mi habitación encontré una maleta con el nombre del auto, una canasta con fruta, dulces típicos y una botella de tinto de Cáceres. Ya al principio, con el press-kit, nos habían regalado un Tiida a control remoto.

Después del masaje (chayote que consideré útil… pero no deja de ser chayote), escribí un poco sobre el manejo. Me bañé y salí a cumplir con la agenda del evento: coctel al lado de la alberca.

Si bien no había bajado todo el grupo (algunos habían ido al pueblo, otros estaban en masaje), el pequeño conglomerado resultaba interesante: Calaveri, Novaro, Krebs, González. Escuché esperando algo de luz, pero nada. Más chistes sobre fábricas, personas que no conozco, y quejas sobre lo ojetes que son los RP.

A eso de las 7:30 llegaron los jefes taka-takas. Si la conversación era sosa, se puso peor. En un inglés mal hablado (no que el de el resto de lso periodistas sea bueno, pero el inglés taka-takense es horrible), los taka-takas intentaban comunicarse sin lograrlo del todo. 45 casi pasmosos minutos después, entramos al restaurante a cenar, eso sin que antes oyéramos una conferencia complaciente y poco real sobre las características del auto.

Don Gabriel y Carlos, durante la sesión de preguntas y respuestas, expusieron el asunto del torque, la falta de ABS en las versiones más económicas, la falta de competencia en precio tomando en cuenta el equipamiento del mismo segmento, porqué introducir un hatchback cuando estadísticamente se venden más sedanes. Preguntas, que sinceramente, considero no tienen respuesta honesta de un RP.

Cenamos. En la mesa los Novaro y un representante de Nissan discutimos sobre linguistica y falta de corrección gramatical. A las 10:14 se despidieron, pues los Novaro se regresan por su cuenta a Cuernavaca, donde viven. Aproveché el impás y me despedí para dormir.

Escribir está teniendo su efecto y, aunque estoy un poco espantada sin mi marido, mis hijas, las advertencias de alacranes y los muchos ruidos extraños, tal vez sea prudente dormir. Para irme mañana muy temprano a ver a mi familia.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Anonymous dice:

    >Querida amiga…. muy entretejido, que diga, entretenido, tu relato. Felicidades,, me hizo pasar un buen rato. Nomás con un jalón de orejas: cómo que “mi primer prueba”? Más bien debería ser “Mi PrimerA prueba” cierto? Porque hay tanto primer como primera, según su sexito; O todos machos o todas viejas, pero no revueltos en una sola frase.Un saludo cariñoso!”Don” Gabriel Novaro

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  2. M dice:

    >Don Gabriel:No sabe la alegría que me causa su comentario. Este blog, que existe desde hace un año, goza de la lectura frecuente de mis más fanáticos lectores: mi tía Lena, mi primo Fabricio, mi sobrina Natalia, mi marido (a veces), mis dos únicas dos amigas mujeres. La intimidad había sido un privilegio que perdí al publicar los nombres de mis ilustres acompañantes de novatada. Le agradezco infinitamente el reclamo de género. Nadie lo hacía desde que mi señor padre se fue a despachar al otro mundo.Qué nostalgia me provocó su jalòn de orejas, y bienvenidos sean los siguientes que, le aseguro, vendrán.Otro saludo cariñoso.MaríaPD: Ahora mismo arreglo esta promiscuidad heteroflexible.

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