>Debe ser que ahora escribo todos los días auque sea un poquito. Debe ser que aunque estoy rodeada de gente, todos están en su planeta y nadie tiene suficiente tiempo para conocerse. Debe ser esta mudez obligada, esta sordera inducida por el Ipod. La cosa es que ahora cuando salgo de la oficina entre añorar llegar a casa tan pronto como lo permita el resto de desesperados que manejan junto a mí, todo lo que quiero es escribir. Hay tantos temas… tan poco tiempo. Anoto algunos para no olvidarlos.

EL AGUA QUE SE VA COMO LAS ELECCIONES

Hoy he comprado, por primera vez en años, cuatro periódicos cuatro. Excélsior, Reforma, Milenio y El Universal. Este último ha sido por el mero ánimo de sentirlo, pues lo leo en línea todo el día. Cibernético hábito que no deja sensacion de estar informado. Desde el domingo en la noche he estado al pendiente del PREP, de lo que dicen los editorialistas de este país, de lo que dicen los dirigentes políticos, de lo que dice la prensa extranjera.
No puedo más que citar de nuevo a Benedetti, por mucho que me choque: Estoy jodida y radiante.
Me enorgullece el proceso, las señoras que caminando apenas, ayudadas por sus hijos, caminaron a las casillas para votar. Los adolescentes recién estrenados a la adultez electoral que emocionados acudieron a la cita con el balón del IFE. Celebro la coincidencia mundial de vivir este proceso polìtico en la recta final del Mundial de futbol (las metáforas no pueden más que relajarnos en estos tiempos tan oscuros).
Ayer en las pláticas electorales, escuché a compañeros que decidieron su voto en la soledad de la casilla. Otros que votaron por Obrador pero no por el PRD. Otros que por miedo votaron por Calderón. No hablé con todos, pero la impresión que tengo es que la generalidad no se informó antes de que el show comenzara. Que no saben quién era Obrador, Calderón, Madrazo, sus allegados más importantes; de dónde vienen y porqué están impresos en las boletas.
Durante el proceso de campaña dije más de una vez que lo más molesto de todo la invasión electoral era saber que las campañas en sí no deberían servir. Quien se mantiene leyendo periódicos, quien se acostumbra a escuchar a más de una voz editorial, quien procura ifnormación constante, no necesita que le “presenten” opciones. Porque lo que se diga en las campañas siempre debe estar contextualizado por lo que se dijo antes.

Mientras en la oficina esperábamos que el PREP diera alguna luz clara, entre insultos electorales (todos en buena lid), entre mis informes escuetos, repartidos en los viajes a la impresora, los baños se quedaron sin agua. No compleamente, debo aclarar: sólo los lavamanos carecían de servicio. Los WC funcionaban a la perfección.
La invitación era casi inevitable: ¿Qué nos querrá decir la empresa, el edificio?, decía yo en broma ¿Qué no existe algo como manos limpias y que debemos estar siempre dispuestos a tirar mierda?
No he revisado, pero mis investigaciones indican que hoy, hoy sí hay agua (a la usanza de la Micha o de López Dòriga).

“¿Y DE VERDAD SON PRODUCTIVAS TANTAS HORAS?”

Viernes pasado, de regreso a la Ciudad de México. Mi compañera de viaje, Ximena Nagano de Autos y Más, preguntó sobre los horarios de trabajo del resto de los ocupantes. Sólo Hernán y yo (ambos de MotorPress) trabajamos de 9 a… que el cuerpo se quiebre. “¿Y de verdad son productivas esas horas?” No, contesté yo, pero así son las cosas allá.

RECORDATORIO: Antes de firmar el contrato, debo negociar este asunto de quedarme sólo una hora picándome el ojo, en vez de dos.

ROBERTO CARLOS. SÚBALE, LLEVA LUGARES.

Como ya dije, la cuota aquí es traer colgando gafete, llaves del escritorio, celular e Ipod. Es como si en tu casa, donde vives y duermes, cargaras para todos lados con el control de tu tele, tu vaso y las llaves de tu recámara.
Es pinche sí, pero hay compensación: Todo editorial, toda la empresa de hecho, está conectada a través de redes cibernéticas. Editorial, este cacho de piso, está conectado incluso más allá de lo laboral. Las librerías de Itunes están subidas al servidor así que, si llegas temprano y alcanzas “subirte” a la librería de alguien más (antes de que se llene: cupo de cinco usuarios por día), tienes acceso a la música de alguien más.
Gracias a este sistema ya no quiero comprarme el Unplugged de Alicia Keys, o el album debut de Bebe, la colección de Mecano, al prodigioso Jamie Cullum o los muchìsimos sencillos poperos y cumbiancheros que salen todas las semanas.
Claro está, no todos compartimos gustos musicales. Por ahí hay una librería con ultraguacareadometal, punk ácido, trash techno y cosas así bien acá, como dicen los crìticos musicales.
Debo celebrar que en MotorPress, gozamos ser CafeTacuveros, jazzerones, nostálgicos de balada ochentera.
Bienvenida sea la era del comunismo musical: todo para todos. En la discreción elitista de tu carísimo Ipod.

CARS Y EL MUNDO QUE CONSPIRA A MI FAVOR

Ayer juimos a ver Cars. Como no dirían jamas los sogemitas: ah qué bonita película. Desde que vi Monsters Inc. que no me conmovía tanto. Pensé en la oportunidad con que cayó esta chamaba en mi vida, en lo fregón que se siente vivir de algo que aprendiste en el camino. Y esque ayer mismo, en las odiosas cortinillas, vimos un anuncio de la UVM donde uan arquitecta cosntruyó una estructura de cartas para poner sobre ellas un vaso con agua. La voz en off decía que la UVM construye oportunidades para el estudio internacional. Pero en lo único que la Saraña y yo pensábamos era: ¿estudiaste arquitectura para estar de ociosa en tu casa cosntruyendo castillitos con cartas?
Yo sé, el estudio es lo único que te separa de no morirte sin saber a qué carajos veniste al mundo. Pero en terminos prácticos, el estudio hoy no es otra cosa más que una manera más de gastar en un futuro incierto.
Desde mi trinchera de no estudios formales, soy feliz en mi nuevo trabajo.
Desde mi trinchera de las emociones personales, soy feliz en mi nuevo trabajo.
Desde mi trinchera de las creencias mìsticas, soy feliz pensando que el mundo conspira en mi favor. Me ha dado un trabajo que me permite compartir mejor los gustos de la Saraña. Que me permite ser oficinista de jeans y tatuajes. Que me da oportunidad de enfrentarme al miedo terrible de ser lo que nunca he sido, tanto en lo profesional como en lo personal. Constante, eficiente, prudente.
Ayer, hablando con mi suegro le decía que yo creo que con que a uno en el barco le vaya bien, el barco tiene más resistencia para hudirse. Ya sé ¿y dónde dejo al Titanic?, por desgracia también lo sé: está en aquellos que no ha podido festejar conmigo, con la Saraña, la enorme fortuna de ya no ser un problema para nadie. De no estar dando angustias porque no alcanza, porque no tenemos, porque no sabemos a dónde vamos.

Pero igual que ayer Letritas manejó en la pista pensando en la carretera, aquí ando, a una velocidad que me funciona, esperando tomar la decisión antes de llegar a la línea de salida.

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